En campo alquilado, quedarse corto con el nitrógeno deja el maíz en rojo: el planteo para lograr US$ 403 más por hectárea
Con los precios de octubre de 2026, pasar de 80 a 160 kilos de nitrógeno en maíz cuesta US$ 134 por hectárea y suma US$ 403 de margen; en un campo alquilado, la dosis baja deja una pérdida de US$ 105 por hectárea.
En plena siembra de la gruesa, Fertilizar Asociación Civil puso números sobre la mesa: con los precios actuales, invertir más en fertilización en maíz y soja mejora el margen por hectárea, y recortarla puede dejar el negocio en pérdida cuando el campo es alquilado.
Los datos se presentaron el 20 de octubre en Buenos Aires, en el encuentro de prensa "La matemática del lote". La entidad cruzó los resultados de su red de ensayos con los costos y precios de octubre de 2026 para responder una pregunta concreta: cuánto devuelve cada dólar puesto en fertilizante.
"La idea es contar con elementos más precisos para evaluar situaciones en las que se plantea que 'los números no dan'", explicó María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar.
"Ajustar el fertilizante es tirarse un tiro en los pies", resumió Fertilizar en sus conclusiones.
Maíz: el nitrógeno que falta se paga con el margen
Franco Córdoba, responsable del área de Mercados de Fertilizar, comparó tres estrategias para un maíz temprano en la zona núcleo. Tomó el maíz a US$ 201 por tonelada (posición abril 2027), neto de gastos de comercialización, el fertilizante con su costo de aplicación y un alquiler de 16 quintales de soja por hectárea.
Pasar de 80 a 160 kilos de nitrógeno cuesta US$ 134 más por hectárea, pero eleva el rinde alcanzable en 4 toneladas y suma US$ 403 de margen. Según la entidad, con la relación de precios actual cada dólar invertido en nitrógeno se recupera 2,2 veces.
La diferencia pesa más en campo alquilado: con la dosis más baja, el margen queda en US$ 105 negativos por hectárea. "En campo alquilado, quedarse corto con el nitrógeno puede dejar el margen en rojo", advirtió Fertilizar.
Según Córdoba, reducir la dosis puede parecer una forma directa de ahorrar, pero recorta el rinde y golpea el margen. Además, los rindes más altos permiten repartir los costos fijos, como el alquiler, la semilla y las labores, entre más toneladas.
Soja: más fósforo, US$ 74 más por hectárea
En soja de primera, los ensayos de Fertilizar compararon la dosis de fósforo más frecuente con una fertilización completa, con la oleaginosa a US$ 358 por tonelada (posición mayo 2027).
La fertilización completa cuesta US$ 64 más, pero la media tonelada adicional deja US$ 74 de ganancia neta, un 12% más de margen en campo propio. En campo alquilado, el margen casi se duplica: pasa de US$ 79 a US$ 153 por hectárea. Además, según Córdoba, el fósforo que no usa el cultivo queda en el suelo y mejora la calidad productiva del lote para las campañas siguientes.
Por qué los números cierran: la relación insumo/producto
La clave es comparar dos indicadores: cuántos kilos de grano cuesta un kilo de nutriente (la relación insumo/producto) y cuántos kilos de grano suma cada kilo aplicado (la eficiencia agronómica). Si la eficiencia supera a la relación de precios, el fertilizante se paga solo.
"Siempre que la eficiencia agronómica sea mayor a la relación insumo/producto, la respuesta en rendimiento paga la inversión en nutrientes", explicó Córdoba.
En todos los casos la respuesta en rinde duplica, o más, el costo del nutriente. Además, el nitrógeno está hoy un 8% más barato que su promedio de los últimos 20 años medido en kilos de maíz, y un 2% más barato que en octubre de 2025. El fósforo para maíz, en cambio, está un 13% más caro que el promedio histórico, aunque mejoró un 3% frente al año pasado.
Los suelos siguen perdiendo nutrientes
Pese a esos números, en la campaña 2025/26 los productores repusieron solo una parte de lo que extrajeron los cultivos. En maíz, con un rinde promedio de 7,7 toneladas por hectárea, el cultivo se llevó 105 kilos de nitrógeno y 23 de fósforo, pero se aplicaron en promedio 70 y 12 kilos.
Cuando se aplica menos de lo que se extrae, la diferencia sale del propio suelo: "un insumo que no figura directamente en las facturas de la campaña", advirtió Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar.
Según Fertilizar, la reposición fue del 60% para nitrógeno y fósforo y del 38% para azufre en maíz. En soja fue todavía menor: 22% para el fósforo y 28% para el azufre.
El contexto climático agrega un factor. En un año Niño, con lluvias abundantes, "el nitrógeno es móvil y puede perderse por lavado", explicó Ciarlo. El fósforo, en cambio, "tiene menor movilidad y puede acumularse en el suelo", por lo que se aprovecha en los cultivos siguientes. Por eso, la entidad insiste en diagnosticar cada lote con análisis de suelo antes de definir la dosis.
El rinde manda
La conclusión central de Fertilizar es que el margen bruto se explica, ante todo, por el rendimiento. Roberto Rotondaro, presidente de la entidad, citó un trabajo de Juan Pablo Monzón, productor CREA e investigador de INTA-CONICET, con datos de más de 300 productores: el rendimiento es la variable que mejor explica el margen, por encima de los costos y del precio del grano.
"Tenemos que concentrarnos en las tecnologías que apalancan el aumento de rendimientos", planteó Rotondaro, sin dejar de lado el cuidado de los costos. Su recomendación es diagnosticar el lote, ajustar el qué y el cuánto de la fertilización, y evaluar los resultados con una mirada de mediano plazo.
Fertilizar realizará su próximo Simposio de Fertilidad el 19 y 20 de mayo de 2027 en el Metropolitano de Rosario.