Con el “Súper Niño” de aliado, advierten que recortar fertilizantes es “tirarse un tiro en los pies” y que hoy nutrir conviene más que hace un año
Luego de meses convulsionados por los efectos de la guerra sobre el precio de los insumos, y de cara a una temporada en la que no habrá problemas de disponibilidad de agua, los especialistas del sector sostienen -calculadora en mano- que esta campaña gruesa fertilizar será aún más conveniente que la anterior.
Luego de meses convulsionados por los efectos de la guerra sobre el precio de los insumos, y de cara a una temporada en la que no habrá problemas de disponibilidad de agua, los especialistas del sector sostienen -calculadora en mano- que esta campaña gruesa fertilizar será aún más conveniente que la anterior.
Pero no sólo que los números cierran, sino que además advierten lo que significaría no aplicar una nutrición adecuada: en algunos casos, directamente no aprovechar el diferencial que hoy otorga el Súper Niño. O, dicho por el propio presidente de la asociación civil Fertilizar, Roberto Rotondaro, “tirarse un tiro en los pies”.
Avanzada gran parte de la siembra gruesa en el país, desde la entidad sectorial difundieron las estimaciones para la próxima campaña y, con un cálculo detallado, demostraron por qué hoy, incluso con un precio de fertilizantes mucho mayor, y con costos que presionan al margen bruto, la salida es hacia adelante: fertilizar más es la única forma de terminar con números en verde.
“El rinde es el rey”, sostiene, como un mantra, Rotondaro, quien expuso cómo el rendimiento es el único que guarda una relación directa con el margen bruto de un lote. Que se gane o no dinero, señala el presidente de Fertilizar, no depende tanto de los costos fijos, -como el de la tierra-, o los precios de los granos, sino básicamente del rinde.
Y aunque generalmente la nutrición está ubicada del lado de los gastos, aquellos que no resisten a la “poda” cuando la rentabilidad es baja, los especialistas del sector aseguran que, en realidad, es un factor que hoy marca la frontera entre ganar plata o no dentro del lote.
“El margen bruto cambia gracias a la tecnología e insumos que utilizamos y la cantidad de fertilizantes que aplicamos. Podemos más que duplicar ese margen bruto, o en el caso de un campo alquilado, directamente evitar las pérdidas, si sacamos más kilos por hectárea. La clave es tener mayor rendimiento y para eso está la fertilización”, explicó Rotondaro.
Una serie de cifras son bastante ilustrativas del momento en el que está parado hoy el productor agropecuario. Una de ellas es la relación insumo-producto, es decir, cuánto cuesta hoy el fertilizante respecto al precio del grano, un índice que ha mejorado respecto a la campaña pasada y, en algunos casos, incluso en la comparación histórica.
En el caso del nitrógeno, comprar un kilo de ese nutriente -aproximadamente 2 de urea- significa hoy 9 kilos de maíz. El nitrógeno cuesta un 8% menos que en los últimos 20 años y un 2% respecto a octubre del 2025.
Por su parte, se necesitan 28 kilos de maíz para incorporar un kilo de fósforo, una relación que aunque no alcance los niveles históricos, muestra una mejora del 3% respecto a la campaña pasada. En el caso de la soja, por su parte, se necesitan unos 14 kilos y prácticamente no ha habido cambios de un año a otro.
“Los números para esta campaña dan. Los precios de algunos fertilizantes pueden estar más caros, pero hay que analizar en conjunto esa relación, y hoy el índice insumo-producto es sensiblemente mejor que el año pasado”, explicó el ingeniero agrónomo Franco Córdoba, a cargo del análisis de mercados dentro de Fertilizar.
Pero además de mirar la relación insumo producto, un índice que en el agro siempre se difunde en relación a varios de los elementos que hacen a la producción, los especialistas también se detienen en otro: la eficiencia agronómica. Es el valor que indica en cuanta producción se traduce cada kilo de nutrientes aportado o, dicho de otro modo, si vale la pena fertilizar en determinadas condiciones.
“Siempre que la eficiencia agronómica sea mayor a la relación insumo-producto, significa que la respuesta en rinde por aplicar ese nutriente alcanza para pagarlo”, explicó Córdoba, que señaló que también hay ahí números en verde para esta campaña.
En el caso del nitrógeno, por cada kilo de insumo se obtiene un diferencial de 20 kilos de maíz en el lote y sólo se necesitan 9 para pagar esa nutrición. Para el fósforo, el salto es aún mayor: por cada kilo se obtienen 70 extra de maíz, y se necesita menos de la mitad, 28 kilos, para cubrirlo. En el caso de la soja, tanto de primera como de segunda, la relación positiva se mantiene.
Esa “matemática biológica” es la que finalmente determina la economía del lote y define si una campaña es o no viable. Pero, a pesar de que hay sobrada evidencia del impacto que provoca fertilizar más -y lo conveniente que es hoy respecto a campañas previas- el ingeniero agrónomo Esteban Ciarlo advierte que los índices de reposición de nutrientes son cada vez más bajos.
“En la soja, el cultivo más importante de la Argentina no llega al 30%”, puntualizó.
En ese sentido, el especialista se detuvo en cómo mejorar la eficiencia en el uso de los nutrientes impacta directamente sobre todos los demás insumos, como si se tratase de un gran paraguas: tanto la eficiencia del agua, el gasoil, la bolsa de semillas o el alquiler del lote también se incrementan.
De cara a una temporada en la que, se prevé, las precipitaciones se intensificarán, las proyecciones agronómicas ya expresan ese “plus” que aporta la disponibilidad de agua. Pero no es momento de dormir en los laureles, sino todo lo contrario: “No hay algo que apalanque más cada milímetro de agua que la nutrición. La mejor forma de aprovechar esas lluvias es fertilizando”, señaló Ciarlo.
Y un último gráfico expresa qué pasa con esa cuenta cuando, además de producir, hay que pagar un alquiler. Córdoba comparó tres manejos de maíz temprano en la zona núcleo, con dosis crecientes de nitrógeno y fósforo, y mostró que, contrario a lo que se cree, los números en rojo aparecen cuando menos se fertiliza.
“Es lógico pensar que el productor quiera reducir los costos. Pero reducir la dosis de fertilizantes no es gratis, implica resignar rendimiento y en consecuencia impacta de manera directa sobre la rentabilidad”, afirmó el analista, que asegura que la forma de ser rentable en campos alquilados es, paradójicamente, invirtiendo más en nutrición.
“Los números muestran que si alguien opta por bajar la dosis de nitrógeno porque no le da el maíz en campo alquilado, le va a dar menos aún. Si yo quiero salir de ese rojo, lo que tengo que hacer es aumentar la dosis de nitrógeno y generar más grano porque los costos fijos se diluyen”, ilustró por su parte Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar.
Para Rotondaro, esa apuesta por el rendimiento requiere conocer mejor los lotes y hacer más y mejores diagnósticos, una consigna que aunque difundida todavía no cala del todo profundo en el sector. “Todavía hay muchos productores que no lo hacen, que sólo fertilizan lo mismo que el año pasado o lo que saben que más o menos les funciona”, señaló.
“No nos comamos la curva. La campaña pasada la producción fue récord y parece que ahora todos los años vamos a producir arriba de los 160 millones de toneladas. Pero recordemos que veníamos produciendo lo mismo en los últimos 10 años y estábamos estancados”, advirtió el presidente de Fertilizar.