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Por qué las tendencias bajistas del dólar se imponen en el corto plazo

El BCRA procura ponerle un piso de $1.400 a la divisa a través de las compras en el mercado, pero el flujo de la oferta se mantiene firme y aleja la posibilidad de una devaluación inmediata.

El mercado de cambios transita un período de estabilidad ajeno al contexto financiero internacional marcado por el conflicto en Oriente Medio, con efecto en presiones inflacionarias y mayores costos de la energía, que podrían decantar en un estancamiento de la actividad y tasas de interés elevadas.

El dólar mayorista se mantuvo debajo de los $1.400, con una oferta sostenida e inmune a una inflación que se mantiene alta, aunque empezó a reducirse en abril. El tipo de cambio cae más de 4% en 2026, en contraste con un alza general del índice de precios de 12,3% en lo que va del año.

Con un horizonte interanual, la tasa general de aumento de los precios al consumidor, inflación, superó el 30%, mientras que la cotización del dólar avanzó 22%, desde $1.138 el 15 de mayo de 2025. Esto refleja un atraso objetivo en la evolución del tipo de cambio respecto de los precios internos, fenómeno atenuado por el enfriamiento de la actividad doméstica, la caída en las importaciones y el amplio margen superavitario de los sectores más competitivos de la economía, como el agro, la energía y la minería, principalmente.

El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral, que mide el Banco Central al cotejar la evolución del tipo de cambio y los precios de bienes y servicios de los países que son los principales socios comerciales de Argentina, marca unos 84 puntos a mediados de mayo, lo que equivale a un atraso cambiario de unos 16 puntos respecto de un nivel teórico de equilibrio en los 100 puntos.

No por eso los analistas e inversores esperan una devaluación importante en los próximos meses.

El último REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) que elabora el BCRA puntualizó que “para diciembre de 2026 el conjunto de participantes pronosticó un tipo de cambio nominal de $1.676 por dólar, lo que arroja una variación interanual esperada de 15,8%. Para el Top 10 de analistas, el tipo de cambio nominal promedio esperado para diciembre sería $1.611 por dólar”.

Evolución del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM)

En el primer tercio de mayo el incremento de la base monetaria que informa el BCRA venía desacelerando a una tasa del 20,9% interanual, desde $34,4 billones del 12 de mayo de 2025 a $41,6 billones del 11 de mayo de este año. En función de esta expansión, la inflación en los próximos meses podría estacionarse en un promedio de 1,7% mensual, según las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que hace el Banco Central de la República Argentina. De ser así, la tasa acumulada en los próximos ocho meses, hasta fin de año, alcanzaría cerca de 14 por ciento.

De replicarse esta inflación en el tipo de cambio presente, el dólar podría cerrar el año cerca de $1.600, un nivel incluso inferior a las proyecciones cambiarias de los participantes del REM. Los contratos de dólar futuro, que en la última semana marcaron precios de $1.616 para fin de año.

¿Cuáles son los sustentos que se imponen en el corto plazo?

Entre mayo y julio se concreta el mayor ingreso estacional de divisas por exportaciones del agro. Esta oferta estacional puede despejar cualquier expectativa devaluatoria.

-Hay firme ingreso de divisas, tal como lo reflejan 28 meses consecutivos de superávit en el intercambio comercial, con aporte de los sectores energético, minero y la industria del conocimiento, que se suman a los históricos ingresos del agro.

-Colocaciones de Obligaciones Negociables que efectúan las empresas, emisiones que se revitalizaron tras las elecciones de octubre último.

-El carry trade, que implica tasas de retorno por bonos en moneda doméstica que le ganan a la evolución del dólar —aun cuando puedan ser negativas frente a la inflación—, aspira los pesos de la plaza financiera y le saca impulso a la demanda de divisas.

Las tasas de retorno de los bonos en moneda doméstica le ganan al tipo de cambio -aun cuando puedan ser negativas frente a la inflación-, aspiran los pesos y le sacan impulso a la demanda de divisas

-El crecimiento dispar que exhibe la actividad económica se concentra en sectores superavitarios en materia comercial –agro, petróleo, minería–, mientras que industria y consumo muestran descensos, siendo estos los principales demandantes de importaciones y, por lo tanto, de divisas.

-Una caída del índice de riesgo país anticipa un nuevo escenario financiero para el Gobierno. Si el indicador de JP
Morgan desciende debajo de 400 puntos básicos en los próximos meses, el Tesoro podría refinanciar los cuantiosos vencimientos de deuda a tasas de interés accesibles en los mercados internacionales y le retiraría del mercado de cambios al principal demandante de divisas para afrontar pagos de capital e intereses de Bonares, Globales y también los Bopreal del BCRA.

A través de un posteo en “X”, el economista y secretario de Finanzas Federico Furiase, definió que “este excedente de oferta de dólares en el mercado de cambios que es lo que le permite al BCRA comprar muchos dólares, fortalecer las reservas con un tipo de cambio bajando tiene que ver con el desarme de muchos agentes que se habían dolarizado en la previa electoral y ahora están vendiendo los dólares, tiene que ver con que las empresas están haciendo colocaciones deuda en dólares para financiar proyectos de inversión y después tienen que liquidar esos dólares al mercado”.

Las empresas están haciendo colocaciones deuda en dólares para financiar proyectos de inversión y después tienen que liquidar esos dólares al mercado (Furiase)

La dificultad del Banco Central “no pasa solo por sostener el ritmo de compras en el mercado cambiario, sino por lograr que esas divisas se traduzcan en una acumulación de reservas. Mientras los vencimientos externos sigan consumiendo lo que ingresa, y el índice de riesgo país impida refinanciar deuda en los mercados internacionales, el margen de maniobra seguirá siendo estrecho”, explicó Maximiliano Gutiérrez, responsable de la sección Monetaria-Cambiaria del Ieral de Fundación Mediterránea.

Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, consideró que “de la dinámica de oferta y demanda de divisas hacia adelante, junto a cuestiones monetarias, surgirá la dinámica del tipo de cambio y la inflación hacia los próximos meses”.

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