Impulsadas por el acuerdo comercial, empresas argentinas ya empezaron a recibir créditos del gobierno de Estados Unidos
El interés estadounidense por el país se refleja en la posibilidad de las firmas locales de apalancarse con líneas otorgadas por organismo de la administración Trump. La cordobesa Metalfor picó en punta y ya obtuvo los fondos.
Pasó menos de una semana desde la firma del acuerdo comercial entre la Argentina y los Estados Unidos que, entre exenciones arancelarias y beneficios fiscales mutuos, amplió las posibilidades de acceso a créditos y esquemas de financiamiento otorgados por organismos estatales estadounidenses. Entre ellos, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) y el Eximbank.
Ayer, además, el canciller Pablo Quirno anunció que el gobierno americano reabrió el financiamiento para las empresas norteamericanas que exporten a la Argentina.
Según pudo saber Infobae, ya hay al menos dos compañías argentinas con procesos avanzados, que atraviesan instancias de due diligence y reciben visitas de representantes de los organismos estadounidenses en el país. De acuerdo con fuentes la tanto de las negociaciones, una de las empresas pertenece al sector agrícola, mientras que la otra está vinculada a la producción industrial.
Se trata, además, de tickets elevados. Los préstamos en análisis —señalan fuentes del mercado— serían incluso superiores a los USD 50 millones que obtuvo el año pasado Metalfor, la firma de maquinaria agrícola que accedió al primer financiamiento de la DFC tras más de seis años sin operaciones del organismo en la Argentina.
“Estados Unidos, a través de sus instituciones, como el EXIM Bank y la DFC, si reúne los requisitos, considerará apoyar el financiamiento de inversiones en sectores críticos de Argentina, en colaboración con socios del sector privado estadounidense, de conformidad con la legislación aplicable”, dijeron a este medio altas fuentes empresarias.
A partir de esta nueva dinámica de respaldo financiero estadounidense, las compañías locales podrán avanzar con proyectos en sectores considerados estratégicos, como la producción industrial y el acceso a minerales críticos dentro del territorio argentino.
“El caso de Metalfor no es aislado. Hay al menos otras dos empresas que están transitando el mismo proceso con la DFC, incluso con montos superiores a los USD 50 millones. Ambos expedientes están muy avanzados, con visitas presenciales de ejecutivos del organismo en las plantas de las empresas”, explicó una fuente al tanto de las conversaciones.
Estados Unidos ya lleva comprometidos más de USD 30.000 millones a nivel mundial para proyectos vinculados a minerales críticos y tierras raras. El EximBank, por un lado, concentra la mayor parte del apoyo, con más de USD 26.000 millones ya comprometidos en préstamos, cartas de interés y otros instrumentos. La DFC, por el otro, tiene aproximadamente USD 1.940 millones comprometidos en inversiones estratégicas relacionadas con minerales críticos y sectores vinculados.
“Este tipo de financiamiento forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para fortalecer su presencia económica en la región. Muestra que hay interés concreto por respaldar empresas argentinas con producción y activos reales”, agregó.
Antecedentes en la Argentina
A fines del año pasado, se conoció que la empresa cordobesa Metalfor, parte del Grupo Bertotto Boglione, recibió el primer crédito internacional en más de cinco años por parte de la DFC y uno de los pocos financiamientos aprobados por el organismo a nivel global en 2025. El monto fue de USD 50 millones, con un plazo de ocho años, incluidos dos de gracia.
Antes de ese desembolso, la presencia de la DFC en la Argentina había sido prácticamente nula durante varios años. Sin embargo, su antecesora, la Overseas Private Investment Corporation (OPIC), sí participó en el financiamiento de proyectos locales, especialmente en energías renovables. Entre ellos, el complejo solar Ullum I, II y III, desarrollado por Genneia en San Juan, y parques eólicos del programa RenovAr, como el de YPF Luz, orientados a ampliar la capacidad de generación limpia.
Tras la creación de la DFC en 2019 y el cambio de enfoque hacia proyectos con impacto geopolítico y estratégico, la Argentina quedó fuera del radar del organismo hasta el reciente giro en la relación bilateral con el país que comanda Donald Trump, que reactivó la líneas de crédito vinculadas a producción, infraestructura y minerales críticos.
Si bien la mayor parte del presupuesto de la agencia norteamericana no tendrá como destino inmediato a la Argentina, fuentes del sector destacan que el país volvió a quedar dentro del radar de interés de Washington.
Que es y cómo funciona la DFC
La DFC se creó en diciembre de 2019 como resultado de la fusión entre la antigua Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (Overseas Private Investment Corporation), una agencia autosuficiente que ayudó a empresas estadounidenses a invertir en mercados emergentes; y la Autoridad de Crédito para el Desarrollo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), diseñado para movilizar financiación privada en países en desarrollo.
En Washington, la iniciativa se leyó como una respuesta a varios desafíos de política exterior y seguridad nacional. Entre ellos, la necesidad de ofrecer una alternativa a la Iniciativa de la Franja y la Ruta que impulsaba China por esos momentos. En ese marco, la DFC canalizó financiamiento hacia proyectos orientados a la competencia geoestratégica y al fortalecimiento de cadenas de suministro consideradas clave.
“La administración Trump ha demostrado un liderazgo sin precedentes en sus esfuerzos por asegurar minerales críticos, vitales para los intereses estratégicos y la prosperidad económica de Estados Unidos. Como brazo de inversión internacional del gobierno estadounidense, DFC se dedica a colaborar estrechamente con la Casa Blanca, las agencias internacionales y el Congreso para garantizar el acceso a estos recursos clave y salvaguardar el crecimiento económico y la seguridad de Estados Unidos”, dijo en un comunicado reciente Ben Black, actual director ejecutivo de la DFC.
Según consta en su sitio web, las recientes inversiones en minerales críticos de DFC incluyeron unos USD 30 millones en financiamiento de capital para respaldar una instalación minera que produce níquel y cobalto en Brasil; un préstamo de USD 553 millones para modernizar y reparar 800 millas de ferrocarril y un puerto minero en la República Democrática del Congo y Angola; y proporcionó USD 50 millones para financiar la construcción de cuatro centros de datos en Kenia, Ghana, Marruecos y Liberia.
“La DFC invierte en sectores estratégicos, como minerales críticos, infraestructura moderna y tecnología avanzada, impulsando el desarrollo económico, apoyando los intereses estadounidenses y generando rentabilidad para los contribuyentes estadounidenses”, finaliza un documento de la entidad.